Los días raros.

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Ábrelo, ábrelo despacio.
Di, ¿qué ves?. Dime, ¿qué ves? Si. Hay algo.
Un manantial breve y fugaz entre las manos.

Toca afinar, definir de un trazo.
Sintonizar, reagrupar pedazos
en mi colección de medallas y de arañazos.

Ya está aquí,
¿Quién lo vio bailar como un lazo en un ventilador?
¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos?

Aún quedan vicios por perfeccionar en los días raros,
los destaparemos en la intimidad con la punta del zapato.

Ya está aquí …
¿Quién lo vio bailar como un lazo en un ventilador?
¿Quién iba a decir que sin borrón no hay trato?

El futuro se vistió con el traje nuevo del emperador.
¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos ..?

Nos quedan muchos más regalos por abrir,
monedas que al girar, descubran un perfil.
Ya empieza el celofán, y acaba en eco.

(Texto de Vetusta Morla – Los días raros)

Troya

El pasado domingo “engañé” a una de mis más mejores amigas, Helena, para hacer unas fotos. Los que me conocéis sabéis que siento debilidad por los trigales, y todos los años tengo que hacer alguna foto ahí metida. Y éste año no iba a ser menos! El problema vino cuando me acerqué a ver “mi trigal” (un día debería hablar con el dueño real del trigal…) y me encontré con que este año estaba en barbecho y no estaba plantado! Me llevé un pequeño disgusto, pero como soy un culo inquieto pronto cogí el coche en busca de otro trigal que fotografiar, y encontré éste, no muy lejos del “mío”. Así que le propuse a Helena un look entre romana y griega y quedamos para pasar la tarde entre flashes y trigo. Y ésta es una de las fotos que realizamos!

Helena de Troya