G.A.S.

Antes de verano me compré dos máscaras de gas y desde entonces tenía muchas ganas de utilizarlas en alguna sesión de fotos, y ayer (¡por fin!) llegó el día.
Así que lié a mi chico (con el que tenía muchas ganas de volver a trabajar porque es un modelazo – aunque no se le vea la cara en esta serie -) y nos fuimos a mi nueva localización fetiche.
Os dejo con un adelanto de la serie, que iré ampliando en estas semanas con más modelos.
La anécdota de la tarde, fue que unas vacas y algún que otro toro nos rodearon y a mí, que me dan PÁNICO, pues me entraron los siete males así que tuvimos que finalizar la sesión un poquito antes de tiempo, porque entre mugido y mugido como que no podía concentrarme mucho en disparar.

G.A.S.