G.A.S.

Antes de verano me compré dos máscaras de gas y desde entonces tenía muchas ganas de utilizarlas en alguna sesión de fotos, y ayer (¡por fin!) llegó el día.
Así que lié a mi chico (con el que tenía muchas ganas de volver a trabajar porque es un modelazo – aunque no se le vea la cara en esta serie -) y nos fuimos a mi nueva localización fetiche.
Os dejo con un adelanto de la serie, que iré ampliando en estas semanas con más modelos.
La anécdota de la tarde, fue que unas vacas y algún que otro toro nos rodearon y a mí, que me dan PÁNICO, pues me entraron los siete males así que tuvimos que finalizar la sesión un poquito antes de tiempo, porque entre mugido y mugido como que no podía concentrarme mucho en disparar.

G.A.S.

Érase una vez…

Todas las tardes, la princesa se asomaba a su ventana esperando que su príncipe apareciera. Ella se ponía su vestido rojo y esperaba, paciente, tarde tras tarde, día tras día…porque quería que fuera su príncipe quien le pusiera sus preciados zapatos rojos para salir del castillo con él, pero el príncipe no aparecía…

Y fueron pasando los años, y ella continuaba esperando en la ventana.
Y sólo quedaron su belleza, su esperanza y sus zapatos rojos.

Érase una vez...(Mi amiga Helena) 

Cenas ajenas.

¿Cuántas cenas se sirvieron en éste salón?
¿Cuántos libros se leyeron al calor de la chimenea?
¿Cuantos besos se dieron tapados por una manta?
Hoy, sólo quedan los recuerdos.
Y a mi me viene a la cabeza una canción de Vetusta Morla, que dice:
“Qué vamos a hacer para descifrar el mensaje en morse oculto en sus casas…
Qué vamos a hacer para no cargar con las mismas cruces y caer en sus trampas, nuestras propias trampas…”

Abandonos.

 

Y hoy, ésta foto como réplica de otro amigo bloguero, Dani Sánchez (@hodari). No dejéis de visitar su blog y sus maravillosos abandonos (…y otras cosas!)